AMORES Y VERSO. Poema musicalizado y animado.

AMORES Y VERSO

Poema de Olga Castells
N.º 35

Hay poemas que hablan del amor desde la solemnidad y otros que prefieren acercarse a él con una sonrisa. Amores y Verso pertenece a estos últimos: una composición juguetona, luminosa y delicadamente traviesa en la que Olga Castells hace dialogar dos realidades que parecen inseparables: amar y escribir.


Besos, versos y amores llegan juntos, se persiguen y terminan confundiéndose en una pequeña celebración de la palabra enamorada. La musicalización prolonga ese carácter vital mediante una cadencia fresca y estival que convierte el poema en una breve danza de afectos.

Os invitamos a contemplar primero el videopoema
y regresar después al texto desde una nueva mirada.

Cuando el verso pide un beso

En Amores y Verso, Olga Castells construye una pequeña poética del enamoramiento mediante un recurso tan sencillo como eficaz: aproximar fonética y emocionalmente el beso y el verso. Desde los primeros compases, el poema personifica la propia escritura: el verso está inquieto, travieso, se cuelga de la poeta y reclama besos. La creación deja así de presentarse como una actividad intelectual para adquirir cuerpo, movimiento y deseo.

Esa identificación constituye el juego central de la composición: «Besos... / Sí. Versos... / Creo que lo mismo es». La aparente ingenuidad encierra una intuición poética de mayor alcance. El poema sugiere que la palabra amorosa aspira a superar su condición de lenguaje para convertirse en gesto, cercanía y presencia. Escribir un verso de amor equivale, de algún modo, a ofrecer un beso mediante las palabras.


El ritmo fragmentado de los primeros versos contribuye a esa sensación de vivacidad. Las pausas, exclamaciones y repeticiones reproducen un pensamiento que avanza a pequeños saltos, como si la propia voz poética estuviera jugando con aquello que acaba de descubrir. Poco a poco, sin embargo, la composición ensancha su movimiento y los amores y los versos comienzan a llegar «a borbotones», transformando la intimidad inicial en abundancia.

Resulta especialmente significativa la aparición del Amado hacia el final. El poema deja entonces de girar únicamente alrededor de la poeta y de su verso para dirigirse hacia un destinatario. Amor y poesía emprenden juntos el camino hacia ese encuentro y llegan simbólicamente cargados con «cofres repletos... ¡de amores y versos!». La imagen del cofre introduce la idea del don: la palabra poética se convierte en algo que puede entregarse.


Bajo su tono ligero, Amores y Verso contiene así una reflexión sobre la propia naturaleza de la poesía lírica. Escribir y amar aparecen como movimientos semejantes: ambos necesitan salir de uno mismo, dirigirse hacia otro y transformar la emoción interior en una forma capaz de ser compartida.

Por eso el desenlace —«¡Ay! Amor, Amar... / En besos y versos, / ¡quiéreme Amor, enamorar!»— funciona casi como una pequeña invocación. Después del juego verbal queda una verdad sencilla: el poema desea amar y ser amado. Y quizá ahí resida buena parte de su encanto: en recordarnos, sin gravedad innecesaria, que algunas veces la poesía comienza exactamente donde una palabra quisiera convertirse en caricia.


POEMA

Que inquieto

está hoy,

mi verso.

Inquieto,

y travieso.

Se cuelga

de mí,

pidiéndome

Besos.

Besos...

Sí. Versos...

Creo que lo mismo es.

Amores...

Con besos...

¿Versos sin besos?

¡No! Que ellos vienen juntos.

¡Y a borbotones

llegáis en carrera,

mi amor, y tú, verso!

¡Oh sí! Tu amor, y mi verso.

Amores con verso.

Que por la vereda

que vienes tú a verlos,

se escapan mis ojos...

Ellos dos

A tu encuentro, Amado,

llegan en cofres repletos...

¡de amores y versos!

¡Ay! Amor, Amar...

En besos y versos,

¡quiéreme Amor, enamorar!

AMORES Y VERSO

Texto y poema: Olga Castells
Videopoema musicalizado · Biblioteca Animada de la Poesía
Producción audiovisual: La Estrella del Tajo · © 2026

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